Gobierno acelera agenda legislativa y cierre del caso Adorni
El Gobierno ha estado moviendo fichas en dos frentes que se estaban volviendo complicados. Por un lado, está el lío político por el caso de Manuel Adorni, y por otro, el avance de la oposición en el Congreso. En esta jugada, se presentó al nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, mientras se llevaban a cabo reuniones con senadores libertarios y negociaciones en Diputados. Todo esto sucede justo antes de una nueva gira internacional de Javier Milei, que busca retomar el control de la conversación pública.
En Balcarce 50, reconocen que las últimas semanas fueron un verdadero desafío, especialmente por la investigación que pesa sobre Adorni, quien está siendo indagado por enriquecimiento ilícito. El oficialismo sabía que debía actuar rápidamente y en múltiples frentes. Reorganizar la comunicación oficial, mantener unido al bloque en el Senado y afrontar la presión de la oposición eran prioridades.
La primera señal de cambio llegó con el área de comunicación. Este martes, a las 19:30, Milei presentará a Ravier como el nuevo vocero presidencial, dejando a Adorni en su rol de jefe de Gabinete. La decisión se aceleró para establecer una estructura de comunicación clara antes de la partida a España y Estados Unidos. El Gobierno confía en que Ravier ayude a redirigir el enfoque hacia los temas económicos, alejando así la atención de la controversia judicial que rodea a Adorni.
En cuanto a la situación en el Congreso, la jugada más delicada ocurrió a puertas cerradas. Mientras la oposición trataba de realizar una sesión especial para interpelar a Adorni, el presidente de Diputados, Martín Menem, inició negociaciones a contrarreloj para evitar que el debate se llevara a cabo. La estrategia consistió en permitir el tratamiento del tema en comisión la semana siguiente, lo que otorgó tiempo para disminuir la presión sobre el oficialismo.
A su vez, Adorni decidió involucrarse en la estrategia legislativa, convocando a senadores de La Libertad Avanza a reuniones en la Casa Rosada, divididas en tres grupos para mantener todo más reservado. Esto se daba en un contexto crucial para su futuro político. El mensaje del Gobierno fue claro: por un lado, reafirmar la disciplina dentro del bloque libertario, y por otro, demostrar que el Presidente apoya a Adorni a pesar de la crisis.
En resumen, se evidenció que el Gobierno está preocupado por que el caso de Adorni no monopolice la agenda pública. Durante semanas, la oposición logró imponer el tema en el Congreso, obligando al oficialismo a una defensa constante. Este cambio en la vocería, la coordinación parlamentaria y la intervención directa de Milei son parte de una estrategia más amplia para cerrar este capítulo de forma rápida y evitar una crisis institucional más grave.
Con el Presidente a horas de emprender un viaje al exterior, el Gobierno espera que estas acciones marquen un punto de inflexión. La idea es que, al llegar a julio, la agenda vuelva a enfocarse en la economía, la baja de la inflación y las reformas en el Congreso. Después de un tiempo en la defensa, el oficialismo ha querido mostrar que aún tiene capacidad para reordenar sus filas y recuperar la iniciativa política.